El jueves se inició el torneo con dos entretenidos partidos. El Barcelona superó al Valencia Basket por 85-80 en un partido más igualado de lo que se suponía a priori, teniendo en cuenta el irregular año de los taronjas. Aunque apretaron mucho, el Barça no vio peligrar realmente su pase y apoyado en la gran promesa Abrines avanzó a semis. Dubljevic, como siempre el mejor de los valencianos.
El líder de la ACB, Unicaja se presentaba en las Canarias como la alternativa a los dos gigantes del basket patrio. Y no defraudó en cuartos. Ante un muy digno Bilbao, la aportación de Granger (en el mejor año de su carrera) y el todoterreno Kuzminskas pudo con la resistencia vasca de la mano de Quino Colom, 86-78.
El viernes entró en escena el Real Madrid que llegaba como campeón de la Copa en 2014 y que sufrió en la primera parte ante un trabajador CAI Zaragoza guiado por Henk Norel y que al descanso vencía por 4. Pero en la segunda parte y de la mano de Rudy el Madrid se paseó y acabó venciendo por 12, 85-73.
Los anfitriones del Gran Canaria tenían sus sueños puestos en esta Copa pero el Joventut de un rejuvenecido Sergi Vidal (21 puntos) acabó con ellos en el último cuarto, a pesar de los esfuerzos de Kuric. 67-74. La Copa se quedaba sin equipo local pero no sin interés. Ni mucho menos.
El sábado venía a confirmar si la final era la esperada o si había sorpresa. La semifinal más esperada desde el sorteo, Barça- Unicaja estuvo tremendamente igualada, con los malagueños por delante en el último cuarto pero con un último arreón culé que los llevó a la final, 87-79.
En la otra semi, el Joventut sustentado por el pilar Savané (de vuelta en sus queridas Canarias) vencía por 6 al descanso al Madrid, que otra vez tenía que remontar y lo hizo de la mano de Llull y su guardia pretoriana con el Chacho y Rudy a la cabeza. Al final 83-100.
El Real Madrid lograba su 25º título copero (séptimo en todas las competiciones bajo la batuta de Pablo Laso) para aumentar su renta con los barcelonistas y sus 23 Copas. Además Rudy se convertía en el primer jugador en ser 3 veces MVP, dos con el Madrid y una con el Joventut. Los de siempre le ayudaron a lograrlo. Llull, Sergio y Felipe Reyes; a los que se unió Ayón y sobre todo Nocioni, que protagonizó la gesta de la Copa. Sufrió un esguince en semis y jugó la final con el tobillo hinchado pero aún así fue un perro de presa que cogió 7 rebotes y taponó 4 veces a las torres catalanas. Él más que nadie ejemplificó, las ganas de ganar del Real Madrid.
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