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miércoles, 17 de junio de 2015

Viejos enemigos

ACB.COM

La final de la Liga Endesa 2014-15 enfrentará a los dos colosos del baloncesto español, a dos entidades sustentadas por los equipos de fútbol más potentes del planeta, a Real Madrid y a Barcelona. Será la cuarta final seguida en ACB y la séptima en competición nacional contando 2 Copas del Rey y una Supercopa. Eso sí, para llegar a la final, ambos sufrieron en semis.

Real Madrid 3 Valencia Basket 1

El gran favorito al título final por ser líder de la Liga Regular, tener ventaja de campo en las eliminatorias y haber ganado todos los trofeos posibles esta temporada padeció de lo lindo para derrotar al Valencia. Saltaron chispas en una serie dura, con piques, lesiones, polémica y sobre todo, buen baloncesto.
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Los de Laso dominaron el primer partido y se lo llevaron 81-71 guiados por un último cuarto mágico de Nocioni (¿os suena Fener y Olympiacos?) y en el segundo llegó la sorpresa. Valencia anotaba todo lo que lanzaba y se iba de 17 aunque el Madrid lo dejó en 12 al descanso. Excelso juego taronja sin Loncar, que se lesionó para toda la serie en el primer envite; ni un tocado Pau Ribas. Los locales se pusieron 4 arriba cerca del final pero los de Carles Durán remontaron y vencieron  89-93 con Van Rossom y Dubljevic a los mandos. Nocioni se picaba con el banco visitante, que a su vez protestaba por el arbitraje. Mucho ruido.
Y la serie se fue a Valencia donde vimos de todo. El tercer partido, el clave fue una locura de cambios constantes en el marcador que Harangody decidió sobre la bocina o eso pareció porque su canasta fue anulada y nos llevó a la prórroga 88-88. Juzguen ustedes la jugada y a los árbitros. Difícil acertar.

 En el tiempo extra todo siguió igual hasta que Llull casi sobre la bocina dio la victoria al Madrid 100-103. El Valencia reclama pasos. Pueden serlo pero parece que no. La Fonteta estalló contra el arbitraje y el club reclamó el partido por alineación indebida de Slaughter que el Real achacó a la mesa y la ACB no atendió al recurso.
En el cuarto Felipe y Nocioni no dieron opciones a Valencia y el 84-90 metió al Madrid en su cuarta final de la temporada.

domingo, 24 de mayo de 2015

Simply the best

Andrés Nocioni. El Chapu. MVP de la Final Four de la Euroliga a sus 35 años y en su primera participación en una final continental. Poco más se puede decir con palabras cuando las imágenes ilustran todo mejor. Tres tapones son la muestra de lo que es Nocioni. Lucha, garra, entrega, no rendirse ni aunque parezca todo perdido.
El primero es en las semis, taponando a Goudelock para acabar el tercer cuarto. Nocioni se cae al taponar y se levanta del suelo con tanto ímpetu que tira a Campazzo, argentino, compañero y amigo que acudía a felicitarlo.
El segundo es en la final ya. Con el Real 5 abajo en el primer cuarto, Hunter ve como el balón que ya estaba dentro es barrido por Andrés.
El tercero es en el tercer cuarto con los blancos dominando por 12 puntos. Sloukas es el que lo recibe. El Palacio se cae.
Y esto resume todo. El MVP. El que no quiere retirarse. El guerrero. El Chapu.

Contradicción permanente

La vida está llena de contradicciones y el baloncesto no iba a ser menos. La Final Four de la Euroliga disputada en Madrid no iba a ser menos. Ya en la primer semifinal comenzaron a aparecer. El CSKA, el mejor presupuesto de Europa con más de 40 millones de euros (eso es lo que ellos dicen, podría ser más) se enfrentaba al Olympiacos, campeón en 2012 y 2013. Los rusos eran los grandes favoritos al triunfo final y más con las ganas que tenían de dar una gran despedida del baloncesto a su gran estrella, a la máxima estrella rusa de este siglo, Andréi Kirilenko. Y todo parecía ir bien para los moscovitas que vencían por 9 a poco más de tres minutos para el final (63-54) y además conseguían que la gran estrella helena, Spanoulis, llegara a ese momento con 0 de 11 en tiros de campo. Pero llega la contradicción. Parcial 16 a 5 para los griegos con 5 puntos de Sloukas y 11 de Vassilis. Tres triples y una bomba, a cada cual más difícil, sentencian a CSKA y dinamitan la F4. Una máxima que se cumple. Nunca subestimes el corazón de un campeón. Y los de El Pireo lo son. 3 finales en 4 años. En cambio CSKA 2 títulos en 11 Final Four. El dinero no da la felicidad.
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La segunda final enfrentaba a los locales del Real Madrid con el Fenerbahce. Al  equipo con más experiencia (dos finales seguidas perdidas no se olvidan) contra el más bisoño pero con el mejor entrenador, Obradovic y sus 8 Copas de Europa ganadas, una con el Real Madrid de hecho. Y no hubo color, o mejor dicho sí lo hubo, el blanco. Un segundo cuarto inmenso (35-14) daba a los madridistas un +20 irrecuperable al descanso. Al final los turcos recortaron hasta dejar en 9 la diferencia final, 96-87. Pero la contradicción viene en que a pesar del buen partido de los Sergios, 13 puntos y 7 asistencias el Chacho, 12 y 9 Llull; los que de verdad dinamitaron el partido fueron tres fichajes de esta temporada, tres fichajes discutidos, por un rendimiento irregular pero que en la semifinal hicieron hincar la rodilla a Obradovic. Gustavo Ayón, el mexicano fue un titán en la zona y se fue a los 18 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias y 30 de valoración. La zona fue dominio suyo. KC Rivers convirtió 5 de 6 en triples y se fue a los 17 puntos. El 6, 75 fue dominio suyo. El Chapu Nocioni acabó con 12 puntos, 6 rebotes. 7 faltas recibidas y un tapón celestial que levantó al Palacio de los Deportes. Pero ya hablaremos del Chapu en otro post.
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La final iba a enfrentar al Madrid con sus fantasmas, las dos finales seguidas perdidas en 2013 y 14, la primera de ellas precisamente ante Olympiacos, y perder la final en su propia casa eran los miedos que acechaban a los de Pablo Laso. El partido decisivo empezó muy igualado, con el Real Madrid asestando golpes y los griegos como siempre levantándose de la lona. A veces parecen invencibles. Pero no ese día. Su líder, Spanoulis fue ahogado por una excelsa defensa blanca que solo le permitió tirar 5 veces y anotar 3 puntos en toda la final.
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 Y en la Final Four de las contradicciones volvieron a ser los secundarios los que auparon al Madrid al podio. El lituano Maciulis con su intensidad y su 9+4, Jaycee Carroll; el microondas de los de Laso, intermitente muchas veces, apareció para anotar 11 tantos consecutivos y 16 en total. Y el Chapu otra vez, con 12 puntos y 7 rebotes. Cuando rugió después de un triple que daba 10 de ventaja, Olympiacos supo que no podía ganar. Que ese loco argentino no les iba a dejar. 78-59. Queda en los libros ya ese tanteo.
Llegó la Novena para los blancos. Llegó el MVP para un invitado inesperado. Llegó el éxito para un míster más discutido que nunca, Pablo Laso. Llegó la gloria esperada, a la tercera.
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sábado, 7 de marzo de 2015

Ganó el que más quiso

Para ganar hay que querer hacerlo con todas tus fuerzas, sin rendirte, sin pararte ante nada. Esto explica perfectamente la Copa del Rey 2015 celebrada en Gran Canaria, el mejor fin de semana de baloncesto nacional.
El jueves se inició el torneo con dos entretenidos partidos. El Barcelona superó al Valencia Basket por 85-80 en un partido más igualado de lo que se suponía a priori, teniendo en cuenta el irregular año de los taronjas. Aunque apretaron mucho, el Barça no vio peligrar realmente su pase y apoyado en la gran promesa Abrines avanzó a semis. Dubljevic, como siempre el mejor de los valencianos.
El líder de la ACB, Unicaja se presentaba en las Canarias como la alternativa a los dos gigantes del basket patrio. Y no defraudó en cuartos. Ante un muy digno Bilbao, la aportación de Granger (en el mejor año de su carrera) y el todoterreno Kuzminskas pudo con la resistencia vasca de la mano de Quino Colom, 86-78.
El viernes entró en escena el Real Madrid que llegaba como campeón de la Copa en 2014 y que sufrió en la primera parte ante un trabajador CAI Zaragoza guiado por Henk Norel y que al descanso vencía por 4. Pero en la segunda parte y de la mano de Rudy el Madrid se paseó y acabó venciendo por 12, 85-73.
Los anfitriones del Gran Canaria tenían sus sueños puestos en esta Copa pero el Joventut de un rejuvenecido Sergi Vidal (21 puntos) acabó con ellos en el último cuarto, a pesar de los esfuerzos de Kuric. 67-74. La Copa se quedaba sin equipo local pero no sin interés. Ni mucho menos.
El sábado venía a confirmar si la final era la esperada o si había sorpresa. La semifinal más esperada desde el sorteo, Barça- Unicaja estuvo tremendamente igualada, con los malagueños por delante en el último cuarto pero con un último arreón culé que los llevó a la final, 87-79.
En la otra semi, el Joventut sustentado por el pilar Savané (de vuelta en sus queridas Canarias) vencía por 6 al descanso al Madrid, que otra vez tenía que remontar y lo hizo de la mano de Llull y su guardia pretoriana con el Chacho y Rudy a la cabeza. Al final 83-100.
El domingo presentaba pues una final a la que estamos muy acostumbrados ya, Real Madrid-Barcelona, los dos colosos del basket español y casi que también del continental. El partido apuntaba a igualado y así lo fue. Nadie se despegaba. La primera parte la ganó el Barça, 42-41. Por tercera vez en tres partidos, los de Laso debían remontar en la segunda parte. Y como siempre, el equipo de los terceros cuartos subió líneas en defensa y se marchó al último periodo 7 arriba. 57-64. Los de Xavi Pascual resurgieron y el partido llegó a su desenlace con todo por decidir, 71 iguales. Pero los blancos gestionaron mejor sus últimas posesiones y se llevaron la Copa, 71-77 a pesar del 25+11 de Ante Tomic ante sus ex. Sus 40 puntos de valoración supone superar el récord de 39 de Pau Gasol en una final de Copa ACB. Rudy con 16 puntos y 5 asistencias fue el MVP del torneo, donde estuvo muy regular aportando mucho en todas las facetas del juego en los tres partidos.

El Real Madrid lograba su 25º título copero (séptimo en todas las competiciones bajo la batuta de Pablo Laso) para aumentar su renta con los barcelonistas y sus 23 Copas. Además Rudy se convertía en el primer jugador en ser 3 veces MVP, dos con el Madrid y una con el Joventut. Los de siempre le ayudaron a lograrlo. Llull, Sergio y Felipe Reyes; a los que se unió Ayón y sobre todo Nocioni, que protagonizó la gesta de la Copa. Sufrió un esguince en semis y jugó la final con el tobillo hinchado pero aún así fue un perro de presa que cogió 7 rebotes y taponó 4 veces a las torres catalanas. Él más que nadie ejemplificó, las ganas de ganar del Real Madrid.

jueves, 1 de enero de 2015

...a soldado antiguo

Nocioni llegó a los Chicago Bulls en el 2004. Una franquicia histórica, que 6 años antes ganaba su sexto anillo, y que vivía una larga travesía por el desierto tras la marcha del más grande, de MJ. En la ciudad del viento, Andrés era un sexto hombre importante, promediando 8 puntos y 5 rebotes por partido, que ayudaron a su equipo a volver a Playoffs. Pero en una serie muy igualada y a pesar de tener el factor cancha a favor, Chicago caía antes los Wizards 4 a 2. En la segunda temporada el Chapu creció hasta los 13 puntos y 6 rebotes. No era titular siempre pero era importante. Hinrich era el base con Luol Deng y Tyson Chandler de ayudantes. Duhon también ayudaba desde el banco y esa temporada llegó Ben Gordon. El conjunto no funcionaba bien y marchaban 31-39 a 12 partidos del final, casi fuera de la postemporada. Pero Nocioni quería marcha y ayudó a un 10-2 para finalizar la Liga regular con 19 puntos y 10 rebotes de media en ese final. Pero Miami Heat, el que sería campeón ese año, se cruzó en su camino (4-2). El verano de ese 2006 lo pasó el Chapu jugando un Mundial en Japón. Argentina, campeona olímpica, era de las favoritas y llegó a semis. Allí estaba España, con amigos y ex compañeros del Chapu. En un partido igualado, Calderón, su amigo, ponía uno arriba a España desde el tiro libre. Manu Ginóbili se la jugó pero ante la mirada de los 5 españoles sacó la bola a la esquina, al triple, donde esperaba Andrés. Lo que pasó es historia y da para otro artículo. España fue campeona y USA birló el bronce a Argentina.
En la 06-07, Nocioni tuvo problemas físicos y se perdió 29 partidos pero con 14 puntos y 6 rebotes hizo su mejor año y los Bulls su mejor balance con él, 49-33. Ben Wallace y P.J. Brown se habían unido al equipo dirigido por Scott Skiles. Miami cayó en venganza del año anterior. Barridos 4 a 0 a pesar de Wade, Shaq y Chocolate Blanco Williams. Los Pistons de Prince, Rasheed, Billups y Rip Hamilton acabaron con la mejor temporada de un equipo de Andrés en la NBA (4-2). El año siguiente fue duro. Andrés mantuvo sus números pero el equipo no. 33-49 y vacaciones anticipadas. La buena noticia, que ese año debutó Joakim Noah en Chicago, hoy clave en la franquicia. La otra buena noticia fueron los Juegos de Pekín, donde Argentina fue el primero de los mortales (USA y España jugaban a otra cosa) y ganó el bronce a Lituania.
Empezó la temporada en 2008 y el Chapu perdía importancia en el equipo. Del Negro, nuevo míster, no confiaba tanto en él y Derrick Rose y Tyrus Thomas llegaban para acaparar minutos en la rotación. En febrero, un macrotraspaso Bulls-Kings mandaba a Andrés a California, a Sacramento. Allí volvió a sus mejores números, 14 y 6, en un equipo que ganó 17 partidos de 82. Nocioni no pudo soportar eso y declaró que si Chicago era una banda, los Kings eran dos. Contento no estaba no. Y tuvo que aguantar otro año de horror, de 25 victorias y de peores números en su haber. En junio de 2010 lo mandan a los Sixers, otro erial. Aunque Iguodala y Holiday los llevan a PO, Miami, otra vez los Heat, los elimina en 5 partidos. La alegría para Nocioni, el Torneo de las Américas que ganan a Brasil con 12 puntos y 6 rebotes para el alero de media, aunque no pudo jugar la final. En la 11-12 juega once partidos en los Kings que lo cortan. Ya puede irse de la NBA y volver a Europa. Vuelve a casa, claro está, a Vitoria. Desde marzo juega 8 partidos de Liga regular. Los vascos, terceros, se meten en playoffs pero caen en semis, 3 a 2 ante el Real Madrid. En verano vuelve a una gran competición con su querida Argentina, los Juegos de Londres. Argentina en el epílogo de su generación de oro, llega a semifinales, eliminando al eterno rival, Brasil, en cuartos y cayendo ante la invencible USA y en el partido por el bronce ante Rusia. Scola, Ginóbili, Prigioni, Delfino y el Chapu escribían su última página importante con la albiceleste. En el Mundial de 2014, algunos de ellos se volvieron a juntar, Andrés entre ellos, para caer por 20 en octavos ante Brasil. Nada más doloroso. En la 12-13, el Chapu vuelve a disputar una temporada completa con el Baskonia. Segundos en la Liga caen en cuartos de playoffs con Gran Canaria, en semis de Copa contra el Barça y en cuartos de Euroliga contra CSKA. Con 14 puntos y 5 rebotes de media en Liga y similares en Europa, Nocioni demuestra que en el Viejo Continente aún puede ser importante y fue elegido en el mejor quinteto de la ACB.
La pasada temporada y pese a sus 34 años el Chapu mete 14 puntos en Liga regular llevando al Laboral Kutxa al sexto puesto en Liga y hace 13 y 6 rebotes de media en playoffs en la serie de cuartos que pierden frente al Barcelona. En la Copa del Rey también caen en cuartos, ante Valencia y por un punto. En Euroliga, los vitorianos no pasan del Top 16. En verano de 2014 llegaría el fichaje por el Real Madrid pero esa historia aún se está escribiendo con jugadas como la protagonizada por él ante el CAI.

lunes, 8 de diciembre de 2014

De soldado nuevo


“Soldados antiguos a vanguardia, soldados nuevos a retaguardia”. Uno de los mandos del Tercio Viejo de Cartagena grita sin dudar esta frase a sus hombres. Es el final de la batalla de Rocroi. El ejército español ha sido aniquilado y solo unos pocos resisten en pie sin intención de rendirse. El último Tercio en liza se prepara para rechazar una carga más, la que saben definitiva. No saldrán de allí con vida. Don Diego Alatriste, veterano de guerra se sitúa en vanguardia. Justo detrás se sitúa el joven Iñigo de Balboa, su pupilo, nuevo en la infantería española. Un solo gesto de cabeza de Diego, firme y serio, lo envía hacia las últimas filas.
Esta es la descripción de una de las más famosas escenas de la película Alatriste, protagonizada por Viggo Mortensen. Escena que ilustra como en ocasiones, ser veterano, ser tildado de viejo por algunos, no es malo sino que da un instinto asesino y una resistencia especial a las heridas. Viene esto al caso porque quiero hablaros de un jugador especial, de un soldado antiguo.
Andrés para su familia, el Chapu para sus amigos y compatriotas argentinos y Nocioni, un apellido temido por sus rivales y querido por muchos aficionados. Nació en Gálvez, un pueblo de la provincia argentina de Santa Fe hace ya 35 años. Ha crecido mucho desde el año 79, en plena dictadura de Videla, hasta alcanzar los 2.01 metros y los 102 kilos de puro músculo que atesora. Se decantó por el básquet como lo llaman los argentinos y se le dio bien. A los 16 años jugaba en Racing Club, a los 17 en el Olimpia de Venado Tuerto, el club histórico de su Santa Fe natal, campeón de Argentina y de Sudámerica en el 96 bajo el mando de Julio Lamas. Un Julio clave en la carrera de Nocioni. Del 97 al 99, el Chapu jugó en el Independiente de General Pico en la Pampa argentina, siendo su gran figura, mejor sexto hombre de la Liga. Y llegó su momento.
17 de julio de 1999. Preolímpico clasificatorio para Sídney 2000.  Julio Lamas convoca a Nocioni. En el partido contra Estados Unidos (con Kidd, Payton, Houston, Hardaway) un joven pelirrojo se atreve a machacar a aro pasado ante la defensa de Garnett y Tim Siglo XXI Duncan. Nótese que dos jugadores clave en la historia del baloncesto del siglo XXI empezaron a brillar matando sobre KG. Pau Gasol copió a Nocioni por tanto. Las 10.000 personas que abarrotan el Roberto Clemente de San Juan de Puerto Rico no se lo creen. Su entrenador y sus compañeros Montecchia, Scola, Ginóbili, Espil, Leo Gutiérrez, Sconochini o Victoriano sí lo hacen, porque saben de lo que es capaz. Los americanos toman nota. Sus suplentes aplauden. Los titulares se miran sorprendidos. Larry Brown pide tiempo muerto para diseñar la venganza de Garnett. Después del partido lo recomendará a las universidades americanas y los medios estadounidenses ensalzarán a ese atrevido pibe. Argentina acaba tercera tras USA y Canadá y no va a los Juegos. Pero el TAU Cerámica, el Baskonia de Vitoria ha puesto sus ojos en él. Concretamente Alfredo Salazar, secretario técnico del club. Por problemas de cupos, hasta que no obtiene la nacionalidad italiana que se adivina por su apellido, lo envían a la LEB a jugar en Manresa. Allí destroza defensas y la revista Gigantes lo escoge mejor jugador de la categoría de plata. Categoría pequeña para él.
Nocioni llega a la capital de Álava. A un club que solo ha ganado una Recopa de Europa y dos Copas del Rey. En el 2002 el Baskonia es cuarto en la Liga Regular pero se carga al Barça en semis y apabulla 3-0 al Unicaja en la final. La Copa del Rey en casa, en Vitoria se la ganan por dos puntos al equipo blaugrana. Bajo la batuta de Ivanovic y con sus compatriotas Scola, Oberto y Sconochini en el equipo, más Foirest, un joven Sergi Vidal y sobre todo, Elmer Bennett y Dejan Tomasevic, el TAU se convierte en la referencia en España. Al año siguiente sexto puesto en Liga, el Unicaja en cuartos de final les devuelve la afrenta del desenlace liguero del año anterior y el Barça la del copero, ganándoles por 6 la final. En esta temporada había llegado al equipo un joven base cuyo nombre os sonará. José Manuel Calderón. El 2004 fue el último año de Nocioni en Baskonia. El TAU arrasa en la Liga Regular con 28-6 de récord y 5 triunfos sobre el segundo pero, en playoffs se estrella en semifinales contra el Estu (3-2). Nocioni es elegido MVP de la temporada pero no le sabe a nada. Su equipo con las incorporaciones de Prigioni, Macijauskas y un imberbe Splitter debería haber sido invencible. En la Euroliga, la eterna asignatura pendiente del Chapu, su equipo que venía de perder la final de la primera edición con la Bennetton de Messina y Ginóbili no pisó la Final Four en sus tres años de blanco. Llegaría las tres temporadas siguientes sin él. Nada de eso fue su culpa. Promedió casi 15 puntos por partido en Vitoria, más del 50% en tiros de dos y cerca del 40 en triples. Tuvo exhibiciones como los 48 de valoración en Treviso. Pero como le ha pasado muchas veces en su vida, el equipo se le quedó pequeño.
Y eso que no solo del Baskonia vivía el Chapu. Su pasión era y es la albiceleste, la selección nacional de Argentina, comandada estos años por Rubén Magnano. Con ella ganó la Copa de las Américas de 2001 apalizando al eterno rival, Brasil, por 19 puntos, con Ginóbili haciendo maravillas. En el Mundobasket 2002, el disputado en Indianápolis, en el que USA cayó en cuartos ante Yugoslavia en el peor fracaso de su historia y acabó sexta tras perder el último partido con España: Argentina se trajo la plata. Pudo con Brasil y Alemania en los cruces y solo cedió ante los balcánicos de su compañero Tomasevic, Divac, Stojakovic y sobre todo, Dejan Bodiroga. Las asistencias de Pepe Sánchez y la exhibición de Oberto en la final no fueron suficientes. 13 puntos y 5 rebotes de media hizo el Chapu en el Mundial.
En 2004, el gran año de Nocioni en Vitoria pese al fracaso en la ACB también lo fue en la selección. En los Juegos Olímpicos de Atenas, Argentina fue tercera en el grupo inicial perdiendo con España e Italia. Pero en cuartos se deshizo de Grecia por 5 y en semis acabó con USA por 8. En la final no tuvo piedad de Italia y venció fácil 84-69. Argentina y Andrés eran oro olímpico. Y con él, Oberto, Scola, Delfino, Herrmann, Sconochini, Pepe Sánchez, Montecchia, Leo Gutiérrez, Ginóbili, Wolkowyski y Gabi Fernández.

Y en este momento, el Chapu Nocioni voló hasta lo más alto. Llegó a la NBA.